Umberto Eco describe la tesis doctoral como un proceso de aprendizaje para ordenar el pensamiento. Es sobre todo un ejercicio intelectual que permite trabajar la elasticidad de las neuronas y agitar la curiosidad hasta dar a luz a nuevos conocimientos. Se trata de producir un saber inédito. Puede ser el funcionamiento de una molécula o una nueva teoría de pensamiento sobre las relaciones humanas. Debe basarse en el conocimiento de nuestros predecesores científicos, ya sea por extensión o refutación de sus teorías, y ser comprobables.
Mi parte favorita de su libro “Cómo se hace una tesis” es la conclusión:
“Hacer una tesis significa divertirse y la tesis es como el cerdo, en ella todo tiene provecho. Pero ante todo, debe ser una experiencia a disfrutar” [1]
En realidad, y más allá de realizar un doctorado, ese fue mi principal objetivo: disfrutar el proceso. Al iniciar me propuse lanzarme a esta aventura con la mirada en el camino, en el instante presente y no en el objetivo final. Reconozco que en la práctica resulta un objetivo difícil de cumplir a diario y por ello cuando encontré el libro de nuestro querido Eco, agradecí su consejo.
Pero me he lanzado de lleno al tema sin ni si quiera presentarme, y para un primer post resulta una entrada un poco abrupta.
Soy Valeria Ramírez y actualmente realizo un doctorado en la Universidad de París. El título de este post Alebrijes, sociedad y tecnología, describe bien mi vida en tiempo real. Los alebrijes son seres imposibles, de formas caprichosas y colorido exultante cuya principal característica es la combinación de diferentes animales en un solo ser. En mi caso cada animal es una faceta profesional teñida del color de la multiculturalidad.
Mi primer amor vocacional fue el periodismo en México, lo sé, se trata de una relación tóxica pero no la puedo abandonar, nos necesitamos. En Madrid, caí en los brazos estables y predecibles de la comunicación financiera. Entonces no imaginé que la crisis económica de las subprime me lanzaría a una montaña rusa de gestión de crisis y aprendizaje. Finalmente llegué a la romántica París, cuyos puentes y canales he recorrido de la mano de la consultoría estratégica en el sector de la investigación y tecnología. Así, he tenido la oportunidad de asesorar organismos de investigación franceses, startups y empresas de innovación sobre la mejor forma de identificar, estructurar y comunicar los mensajes que necesitan transmitir. Aquí una nueva vocación, casi tan fuerte como el periodismo ha llamado a la puerta: la docencia, desde hace varios años tengo la oportunidad de dar clases en la universidad y es algo que me apasiona.
En busca de nuevas y apasionantes aventuras, decidí lanzarme a la realización de una tesis doctoral, y es ahí donde adquiere sentido la otra parte del título de este post: “sociedad y tecnología”. Vivimos en una época en la que la tecnología marca el ritmo de nuestra actividad diaria. Para bien o para mal la hemos integrado en nuestra existencia como una parte natural. Los avances médicos nos permiten una mejor y más longeva existencia. Las innovaciones nos ahorran tiempo y aportan confort. Pero por otro lado padecemos los estragos de la hyperconectividad, de la polarización de ideas debido a nuestra exposición sesgada a la información y de otros tantos retos que nuestra sociedad tiene por afrontar. Pues bien, el objetivo de este blog es de explorar esa realidad juntos. No se trata de asustarnos ni de lanzarnos a la piscina del ultimo gadget presentado en la MobileCongress de Barcelona. Se trata simplemente de aportar una mirada crítica y una perspectiva humana al uso de estas herramientas. Finalmente, ya sea un zapato o un algoritmo es el ser humano quien lo ha creado y la sociedad lo ha integrado.
¿Y el tema de la tesis? Esa es otra historia…
[1] Eco, Umberto. Cómo Se Hace Una Tesis: Técnicas y Procedimientos de Estudio, Investigación y Escritura. Barcelona: Gedisa, 1982.
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